Marco del Castillo* Por Marco del Castillo Maldonado.

El vino es una de las bebidas más nobles y versátiles que existen, sin importar el contexto donde nos encontramos. Podemos apreciarla y disfrutarla ya sea de día o de noche, gracias a que tenemos distintas propuestas como los vinos tintos, blancos, rosados, naranjas, espumosos, encabezados, fortificados, entre otros. Haciendo énfasis en la temperatura, cada propuesta puede ser un verdadero placer en donde nuestras percepciones y sentidos lleguen a sucumbir frente al acto más sublime y simple de beber una copa con el contenido de alguna de ellas.

Es así que llegó el verano y entre distintas propuestas de bebidas frescas, suaves y fáciles de beber, que mantengan ese sentir de distinción al momento de disfrutarla, resalta una que con firmeza está ganando más adeptos entre un público ávido de conocer y sumar gustos y aromas, esta es la del Vino Rosado. Vino rosadoLejos ya de pensar que es un vino para mujeres y dulce, desde su color en la copa, nos seduce e invita a degustarlo. Para beberlo frio y con las temperaturas propias del verano, es una excelente elección a la hora de buscar una opción que nos genere placer y frescura.

No existe una uva “rosada” que sea apta para la vinificación, dentro de su génesis, con la cual lograr un vino rosado. En contra del colectivo común de pensar que el vino rosado deviene de una uva de color rose, rosado o rosa, este se genera de una uva tinta y su color se da, entre otros causas, por el tiempo que el hollejo o piel, tiene contacto con el jugo o mosto obtenido de la uva, dando como resultado un vino de color rosado, en algunos casos profundo y en otros tenues, generalmente secos en boca, para ser bebidos a 11ºc y 12ºc, temperatura ideal para su expresión.

El método de elaboración de los rosados de mayor calidad es la de El Sangrado, este se logra acumulando las uvas en un tanque de acero inoxidable y dejando que el peso de las mismas de lugar al prensado natural que da el jugo, en este proceso, este jugo tiene muy poco tiempo en contacto con el hollejo, obteniendo un mosto o jugo, de color rosado, muy claro o pálido. También está el método de Prensado directo, donde las uvas son prensadas junto con los hollejos y cuando se logra el color deseado, se corta el prensado.

UvasOtro método es el de La maceración Corta, que es la de uso frecuente debido a su rapidez y bajo costo: consiste en dejar el jugo o mosto junto con el hollejo hasta lograr el color requerido; llegado a eso, se separa la parte solida y el mosto sigue su proceso de fermentación. En ninguno de los métodos la fermentación alcohólica tiene lugar en presencia de partes solidas, es decir, sin hollejos, y nunca se busca la fermentación maloláctica, ya que perdería su natural frescura, perfume y acidez característicos.

Lejos de los detalles técnicos, la idea es saber los distintos métodos para respaldar el costo de cada botella, al momento de ir a comprarla. El método de elaboración es un punto sensible en la línea de costos a la hora de definir el valor de un vino. Existen rosados de distintas uvas tintas; en el mercado nacional encontramos, por lo general, rosados de Malbec, de Merlot y de Pinot Noir, entre otros, siempre secos. En California elaboran muchos rosados de Zinfandel, en España de Tempranillo, Garnacha, y en Francia de Cinsault, Granache, entre otros.

El vino rosado como tal, es ideal para acompañar comidas, marida perfecto con carnes rojas o blancas sin muchas especies o condimentos, asadas o al horno, pastas suaves de salsas rojas, con queso o blancas, es ideal para hacer “maridajes por color” con salmón rosado, langostinos o camarones, pulpos y distintos frutos de mar, con poco ajo y sal; asimismo para beber sólo acompañado de un buen libro en el living,  en el balcón de la casa o al borde de la piscina, al sol o a la sombra, eso sí, en una frappera para mantener su temperatura y frescura. Se puede disfrutar con un puro o habano suave y joven.

No hay mejor momento para beber un vino que aquel en donde nuestro paladar y ganas lo pide; es ahí que hoy, en medio de estas temperaturas propias del año, en la que uno busca un refugio que aminore nuestra sensación térmica refrescando nuestra boca, que un vino rosado puede marcar el inicio de una nueva aventura organoléptica, en la que nuestros sentidos se entreguen a un nuevo y exquisito inicio de disfrute.

* Marco del Castillo Maldonado: 

Sommelier egresado de la Escuela Argentina de Sommelier.

Miembro de la Asociación Argentina de Sommelier.  

Sommelier-Coordinador de eventos y capacitación en Finca Propia.

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