EstambulEl turismo internacional en Estambul tuvo un descenso del 26% en 2016, luego de 16 años de alza, debido a los ataques terroristas que sufrió ese año la capital de Turquía, lo que redujo el ingreso de visitantes de occidente, Rusia y países del oriente medio. Algunos sitios emblemáticos del turismo, como el Gran Bazar, la plaza Taksin, donde nace la avenida Istiklal (Independencia), que reunía unos tres millones de personas por fin de semana, y el europeo barrio Nisantasi, lucían apagados y silenciosos para los últimos meses del año.

El turismo representa el 4,5% del Producto Interno Bruto de Turquía y tuvo una fuerte expansión a partir de 2000, cuando de 10,5 millones de visitantes subió a 36,5 millones en 2015, año en que los ingresos fueron superiores a los 31.000 millones de dólares. Estambul terrorismoPero entonces llegó el terrorismo, con ataques en diversos puntos del país y varios en Estambul, el mayor destino turístico del país, lo que revirtió la tendencia para finalizar 2016 con una baja del 26% y 9,2 millones menos de turistas en la ciudad, según datos de la agencia AP.

Durante 2016, los atentados terroristas dejaron en Turquía unos 300 muertos, entre ataques suicidas con hombres-bomba, coche-bomba, explosivos y balazos a multitudes, la mayoría a cargo del grupo terrorista Estado Islámico y otros de los independentistas kurdos del PKK. La muerte de numerosos turistas alejó a los extranjeros del país, y en particular de la ciudad que fuera el sexto destino turístico del mundo en 2015.

En 2016, la mayoría de los visitantes de la ciudad llegaron de Europa (3,9 millones) y de Oriente Medio (2,3 millones). Por nacionalidades, los turistas más numerosos fueron los alemanes, que sumaron el 10,9% del total, seguidos por los iraníes, con el 7%; saudíes, con el 5,2%; británicos y franceses, ambos con el 4%; estadounidenses, con el 3,5%, y rusos, con el 3,2%.

La mayor reducción de viajeros del exterior por nacionalidades la encabeza Estados Unidos, con un descenso del 43,2 %, seguido de Irak, con el 43,1 %, y Rusia, con el 39,2 %. En el caso de los rusos, su afluencia comenzó a bajar al surgir una disputa diplomática entre Turquía y su país tras el hundimiento de un avión de guerra ruso por los turcos, en 2015.

ATAQUES TERRORISTAS

Después de 15 años en que el turismo en Turquía creciera en base tres factores que los viajeros tienen muy en cuenta: seguridad, estabilidad y previsibilidad, el país sufrió un atentado en la ciudad de Suruc, cerca de la frontera con Siria que alteró esa armonía. Allí murieron 32 personas y fue el peor atentado de la historia del país, pero sólo hasta ese momento, ya que en 2016 habría ataques aún más cruentos.

Estambul terrorismoEl primer ataque de 2016 ocurrió en Estambul, que es la ciudad más atractiva para los turistas y también (o consecuentemente) el principal objetivo de los terroristas. El 12 de enero un suicida se hizo volar cerca de la Mezquita Azul del barrio Sultanahmet y mató a 12 turistas.

El 17 de febrero, un ataque suicida dejó 28 muertos, la mayoría militares, en Ankara, donde el 13 de marzo, otro suicida con coche bomba causó 37 muertes más.

Unos días después, el 19 de marzo, Estambul fue nuevamente objeto de un ataque terrorista, cuando un coche bomba mató 11 personas en la  peatonal avenida Istiklal, un paseo virtualmente obligado para los turistas.

Junio fue uno de los meses más luctuosos para el país y para su turismo. Primero fue un ataque en la ciudad de Midyat, en el sudeste del país, que dejó cinco muertos, y luego sobrevino el atentado al aeropuerto Ataturk, en Estambul, en el que murieron 45 personas de varios países.

El 19 de agosto, tres provincias de la misma región fueron escenario de sendos ataques terroristas, que causaron 14 muertos: En las provincias de Van y Elazig fueron con coches-bomba, mientras en Bitlis se utilizó una mina terrestre. Al día siguiente, en Gaziantep, también en el sudeste, terroristas de Isis mataron 54 personas durante una boda.

En noviembre se registraron dos atentados, el primero de ellos el día 4 en la ciudad de Diyarbakir (sudoeste del país), donde un coche-bomba causó una docena de muertes, y el 24 por el mismo método murieron dos personas en la ciudad sureña de Adana.

En el último mes del año hubo tres atentados terroristas, de los cuales dos sucedieron en Estambul. El 9 de diciembre, un doble atentado -con coche-bomba y hombre-bomba- junto al estadio capitalino de Besiktas dejó 44 muertos,  y el 17 siguiente otro coche-bomba mató 14 personas en Kayseri, ciudad del centro de Turquía.

El último ataque terrorista del año tuvo una sola víctima, pero fue quizás el más mediático y trascendente a nivel político internacional, ya que se trató del embajador de Rusia en Turquía, Andrei Karlov, quien murió baleado ante cámaras de TV durante una ceremonia en Estambul,  a manos de un fanático de Isis.

Apenas terminado 2016, en las primeras horas del 1 de enero de 2017, otro terrorista disparó contra una multitud que celebraba la llegada del año nuevo en una discoteca de Estambul y asesinó a 39 personas.

Además de los ataques terroristas, también influyó en la recesión del turismo internacional la incertidumbre que siguió, en julio de 2016, al fallido golpe de Estado contra el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, que culminó con más de 270 muertes, que se sumaron a los 311 anteriores.- (CSM)

 

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