

Esta experiencia de contacto directo con la naturaleza y la cultura local, de la mano de guías expertos y menchos -gauchos correntinos- es una de las opciones para los turistas que entran por el acceso mencionado, que es el más occidental de esta reserva natural, vecino a la localidad de Concepción del Yaguareté Corá.
El tramo a pie es sobrevolado por la avifauna típica, con grandes zancudos, como garzas y cigueñas, además de patos biguá, chajás, jacanas, cuervillos y caranchos, junto a pájaros pequeños y ágiles, entre ellos martín pescador, pecho amarillo, carpinteros, teros comunes y reales y lavanderas, que ante el ruido de los pasos o las voces surgen de a uno o en bandadas de entre la vegetación.
El trayecto en lancha por el arroyo Carambola es compartido con turistas y pescadores en kayaks y canoas mientras en los embalsados se pueden ver de cerca algunos mamíferos, como carpinchos, y a la distancia a los ciervos de los pantanos y los recientemente recuperados y liberados pecaríes de collar (II), también llamados chanchos de gargantilla o del monte.
Este circuito turístico acuático se desarrolla en jurisdicción del Parque Provincial Iberá (III) y en una zona terrestre que lo bordea, administrada aún por Rewilding Argentina, anfitriona de esta visita de CsM y que trabaja en esas tierras para donarlas al Parque Nacional cuando termine el proceso de renaturalización y su puesta en valor turístico y ambiental.
Al desembarcar sobre un margen del arroyo pide que los viajeros se descalcen o utilicen calzado sumergible, porque allí comienza el trekking húmedo, de varios cientos de metros con el agua hasta la pantorrilla por un pequeño surco desmalezado entre los pajonales. El fondo de arena o fino lodo es muy suave, lo mismo que la tierna vegetación que no molesta a quienes deciden ir «en patas», como los lugareños, por el contrario parecen brindar una suave caricia relajante. 
Todo está construido al estilo tradicional, con bloques de juncos secos prensados para las paredes y paja colorada en los techos, tirantes de madera del lugar y tacuaras guazú, con pisos de tierra apisonada.
Consultado sobre el esfuerzo del animal, Juan aclaró que es mucho menos que lo que se les exige en cualquier estancia en los trabajos rurales y que gastan muy poco de su energía en estos paseos. En algunos tramos más profundos los caballos flotan y por momentos avanzan casi a nado, y cuando el agua es baja los gauchos empujan los botes con las tacuara guazú, a las cuales agregan una horqueta en una punta para que no resbale ni se entierre en el fondo.

(II) Ver en este portal «Pecaríes liberados en Iberá se adaptan al ambiente silvestre«, del 13-12-2015: https://cronicasdelsur.com/pecaries-ibera/
(III) Ver en este portal «El Parque Provincial Iberá suma 40.000 hectáreas gracias a una donación de Rewilding Argentina«, del 03-11-2021: https://cronicasdelsur.com/ibera-suma-40-000-hectareas-donacion-rewilding-argentina/Copyright 2023 - Crónicas del Sur del Mundo - Todos los Derechos Reservados